AZCAPOLIS 12: HORMIGAS EN POESÍA
AZCAPOLIS 12: HORMIGAS EN POESÍA
Por Martín Borboa Gómez
AZCAPOTZALCOGRAFÍA.
La hormiga rodeada de granos de maíz, es el glifo distintivo de Azcapotzalco, cuyo nombre significa en el hormiguero.
Por eso, aparece la hormiga en logotipo de empresas, en emblema de gobierno, en caricatura para identificar programas sociales o actividades locales o para llamar la atención del habitante de la alcaldía. Incluso con atuendos de temporada, como un gorro navideño en diciembre. Las hormigas son parte de nuestra identidad, y en la comunicación gráfica, resultan muy atractivas, pues la relación hormiga = habitante es muy flexible y útil para convocar, invitar, reflejar.
En Azcapotzalco tenemos algunas referencias muy grandes para las hormigas, por ejemplo el de la tremenda hormiga roja del campanario de nuestra catedral, que marcará el fin del mundo si logra llegar a la cima, no nos son exclusivas. Hay una escultura muy bonita de una hormiga en Clavería, hay otras en el Parque Tezozómoc, y hasta en juegos infantiles hay grandes hormigas tubulares como en San Martín Xochinahuac o San Álvaro.
Por ello, me parece muy interesante y atractivo notar cuando en otras latitudes, o a personas no cercanas a Azcapotzalco, les atrae la hormiga.
Hay muchos casos, por ejemplo en el mundo de la poesía, pero solo mencionaré dos en particular.
HORMIGAS
De Ana Belén López
El miedo de beber hormigas
tomarlas
a media noche
sentirlas en la boca
saberlas
flotando en el vaso de agua
hace que
los dedos somnolientos
desenrosquen una tapita blanca
para no beberlas
ni sentirlas flotando
en el centro
de la garganta
sentirlas en la piel, sí.
Observar sus recorridos
en las paredes
en la mesa de la cocina
en el lavabo del baño
pero
beberlas no
beberlas en el medio de la noche, no.
Ana Belén López Pulido (Culiacán, Sinaloa 1961 - 2026).
Para conocer algo más de su poesía, puede visitarse la página “Periódico de poesía” de la UNAM.
LAS HORMIGAS NO DUERMEN
De María Rosa Maldonado
las hormigas no duermen
dijo Emerson:
las hormigas no duermen
no duermen las hormigas
de qué sirven entonces
las canciones de cuna de sus madres
pero a pesar de que Emerson
miraba
–con atención- la
danza de la naturaleza
y también más allá
se equivocó esta vez:
las hormigas sí duermen
las reinas –longevas y glotonas- reposan
nueve horas
entre sedas y rasos
en tanto las obreras
-con siestas de un minuto
manchadas de carbón y rodeadas de avíos de labranza-
llegan a descansar de cuatro a cinco horas
pero dicen aun
que es un misterio
la función del sueño en las hormigas
María Rosa Maldonado (Barcelona 1944 -).
Para conocer algo más de su poesía, puede visitarse la página “Zenda libros”.