AZCAPOLIS 06: PETROLERAS, LAS ORIGINALES DE AZCAPOTZALCO, CDMX
AZCAPOLIS 06: PETROLERAS, LAS ORIGINALES DE AZCAPOTZALCO, CDMX
Por Diana
N. Colín
AZCAPOTZALCOGRAFÍA.
Merecidamente
se llaman “Originales” para señalar que son las primeras, las autenticas, las
que fueron creadas por primera vez, por la imaginación y voluntad de una
persona, la Señora Gudelia Contreras. Su nombre debe identificarlo quien
se precie de valorar la gastronomía de Azcapotzalco.
Las
petroleras son un antojito mexicano 100% originario de nuestra alcaldía, creado
en 1929 (hace 96 años) por la activa y emprendedora señora que con un puesto en
la banqueta, daba alimento a los trabajadores de la instalación petrolera,
conocida en aquel tiempo coloquialmente como “Refinería de Azcapotzalco”. De
ahí el peculiar nombre del platillo.
Una
petrolera básica es una pieza circular de masa de maíz similar al sope, de 30
centímetros de diámetro, cubierta de frijoles, queso rallado y salsa. Se le
pueden agregar otros ingredientes, como huevo, bistec, chorizo, queso Oaxaca,
salchicha. Solos o combinados.
Incluyo
una foto de mi petrolera de queso Oaxaca junto a mi refresco, para que el
público lector pueda apreciar el tamaño de este platillo. La preparación no
llevó más de cinco minutos.
La Señora
Gudelia Contreras lo ideó para poder satisfacer el hambre de los trabajadores
de la refinería, que con el tiempo contado habrían de salir, comer y volver a
las labores en minutos.
El
negocio prosperó y hubo forma de que su hija María lo continuara. Después lo
siguieron sus hijos: primero Pancho que era el mayor, luego Guillermina y por
último Lila. Actualmente son hijos de la Señora Lila quienes se dedican a este
negocio. Yo conversé con una de sus hijas, la Señora Lorena Vallejo, bisnieta
de Doña Gudelia, la creadora. Me comentó que la familia desde tiempos de la
fundadora del negocio, ha estado vinculada a la industria petrolera, “todos en
la familia somos petroleros”, me decía mientras yo podía ver el logotipo de
Pemex en su chaleco. “Mi marido fue pipero”. Y así me mencionó varios ejemplos
de su árbol genealógico que están o estuvieron cuando vivieron, laborando en
ese ramo.
Doña Rosa
(en la foto) ha sido colaboradora de este local desde hace 55 años, mismos que
lleva encargada de preparar cada petrolera, y es más de una generación de
dueños a los que ha ayudado con su esfuerzo y trabajo. Aquí está, al pie del
comal, lista para atender muy amablemente al cliente, como todas las personas que
aquí trabajan.
En el
menú se ofrecen petroleras sencillas, de huevo, chorizo, bistec, queso, etc.
Las hay combinadas, como la “Especial” que lleva bistec, chorizo y queso
Oaxaca. También venden quesadillas, flautas, tacos, cervezas, caguamones,
micheladas, refrescos y café.
Es muy
importante mencionar que la masa que utilizan para sus alimentos está
deliciosa, suave, con mucho sabor, sus tortillas se disfrutan en cada bocado.
Comí un taco de longaniza que además de estar muy suave su carne, lo disfruté
mucho por acomodar yo el guiso de tal forma que al final pude comer la tortilla
sola. Una delicia muy recomendable para quien guste del maíz. También comí una
gordita preparada sin grasa. Nuevamente pude agasajarme con el sabor de su
maíz, y su chicharrón me gustó por suave y sabroso.
Abren de
martes a domingo, siendo los fines de semana los días más concurridos. Los
precios son muy accesibles. Hay una rockola que arma el ambiente. Hay venta de
bebidas alcohólicas solo con alimentos y limitada en cantidad para mantener un
ambiente familiar.
Como todo
negocio, tiene sus anécdotas, pero en 96 años de servicio, la cantidad de ellas
es inmensa. Sería fantástico poder reunir la historia completa de su ir y venir
en cuanto a sucesos, experiencias y peculiaridades.
De ese
baúl de recuerdos, me contaron dos muy significativos. Primero, que ese módulo
de herrería que distingue a la caja y zona de bebidas, lo mandaron colocar
desde la época de los trabajadores de la refinería, que en general eran varones,
para alejar la tentación de molestar a las damas que ahí han laborado. Como
desde entonces se han vendido bebidas alcohólicas, no faltó el desinhibido que
intentara tener la mano larga. Así que para evitar problemas, unas damas atrás
del fogón y otras detrás del enrejado. Ya desde entonces la sana distancia.
Segundo,
que cuando en años recientes se llevó a cabo la “Feria de la Petrolera” en el
Parque Tezozómoc, en Azcapotzalco, las autoridades organizadoras invitaron a
este negocio a participar. No pudieron asistir porque no tienen otro comal ni
cuentan con otra persona como la Señora Rosa –con 55 años de experiencia- para
hacer esas excelentes petroleras, de modo que o atienden su negocio o cierran
para ir a la feria una semana. Por ello no pudieron.
Para
gusto y reconocimiento de este esfuerzo convertido en tradición, resultó que
durante el tiempo de la “Feria de la Petrolera” (que se difundió con bastante
publicidad entre los habitantes de la alcaldía), se provocó mucho antojo de los
conocedores de este deleite culinario.
Entonces,
cuando parte del público que iba al parque no encontraba el puesto de “Las
originales Petroleras”, se desplazó a la esquina fundacional de la calle Otoño
y Avenida Aquiles Serdán, Colonia Ángel Zimbrón, para poder comer el mismo
sazón que ya conoce y distingue a este local. La fila se prolongaba por toda la
calle de Otoño más de una cuadra, hasta donde termina la alcaldía. Fue un lindo
homenaje del público fiel a sus petroleras consentidas.
El local
es un lugar lleno de historia a cien metros de la estación del Metro Refinería,
que empezó con su comal en la banqueta, y cuando hubo oportunidad y resultados
del esfuerzo, pudieron ocupar el inmueble actual.
Una
historia que ha recorrido apenas unos metros de la banqueta al interior de su
local, (por ello la foto), pero que en 97 años ha creado de manera sólida,
cálida, con excelente atención y misma receta, una valiosa experiencia llena de
calidad, tradición y sabor.
La
refinería ya hasta la quitaron, su terreno hasta lo pasaron a otra alcaldía, y
las originales petroleras siguen y siguen.
¡Larga
vida a las Originales Petroleras!
¡Y
felicidades a la familia que por generaciones ha cuidado esta auténtica
tradición!
Nota:
Las
imágenes aquí utilizadas son del año 2021, fui a tratar de tomar nuevas
fotografías para actualizar la parte visual del artículo, pero como era lunes,
hallé cerrado.
Al menos
puedo mostrar que la fachada ha cambiado de color, y que la palabra
"originales" ya está escrito completo y con mayúsculas del lado de
Aquiles Serdán. (Imágenes de la autora).